
Para cualquier líder, el saber hacer uso de una excelente capacidad de comunicación resulta absolutamente fundamental.
Como dicen los ingleses: «Leaders are Speakers» y al revés también «Speakers are Leaders«
La capacidad de comunicación de un líder resulta fundamental no sólo para brindar detalles sobre la misión y la visión de lo que está tratando de lograr, sino también para motivar, inspirar y administrar las relaciones que mueven a las personas en la dirección deseada.
Cuando lideramos, a menudo no nos damos cuenta de que el centro de atención siempre está sobre nosotros. Todo lo que decimos y todo lo que hacemos está siendo analizado, para bien o para mal.
Al aceptar tanto el honor como el desafío de liderar un equipo, es importante recordar que lo que hacemos dentro y fuera del “campo de batalla” afecta nuestra capacidad de liderar. Las palabras y las acciones pueden convertirse en hábitos y los hábitos contribuyen a definir nuestro carácter. El liderazgo es un privilegio que debemos ganarnos todos los días.
La comunicación desde la perspectiva del liderazgo es mucho más que las palabras que decimos y cómo articulamos lo que queremos que el equipo “oiga”.
Desde esa perspectiva, la comunicación efectiva de un líder debe tener en cuenta bastantes aspectos relacionados con la inteligencia emocional, con cómo conocer a tu audiencia y con cómo escuchar activamente. No se trata tan sólo de «tener un pico de oro» y de emplear una serie de palabras «que cautiven«.
Por mi experiencia, yo destacaría cinco aspectos fundamentales que debemos recordar al comunicarnos con nuestros equipos de trabajo:
PRIMERO: Haz las preguntas correctas
Uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida tuvo que ver con cómo hacer las preguntas correctas, preguntas que fomenten una comunicación productiva e inteligente en un equipo.
Qué duda cabe de que como líderes, uno de los mayores privilegios que tenemos es construir un gran equipo.
¡Con suerte, uno compuesto por personas mucho más inteligentes y talentosas que nosotros!
Y si ese es el caso, ¿por qué pasaríamos todo el tiempo dando directivas y asumiendo que sabemos más que quienes nos escuchan?
Al guiar una conversación con un objetivo específico en mente, logramos mucho más aprovechando todo talento que nos rodea, no tapándolo y no dejándolo que se exprese. ¡Tenlo en cuenta!
SEGUNDO: Mantén la calma y piensa en positivo
La calma es contagiosa. Per también lo es el pánico.
Sonríe. Compórtate con confianza. Y trata de no esconder tus emociones de los demás. No estoy diciendo que niegues lo que son nuestras funciones humanas normales, pero ten en cuenta que las palabras suponen tan sólo un 7% de la comunicación efectiva. El resto tiene que ver con tu lenguaje corporal, el tono y tu entrega.
TERCERO: Habla menos, escucha más
Tan importante como hacer las preguntas correctas resulta escuchar activamente a quienes hablan.
A menudo nos encontramos con el mal hábito de pensar en lo que vamos a decir a continuación en lugar de escuchar a las otras personas hablando. Cuando hacemos eso, no estamos realmente involucrados en la conversación.
El liderazgo no se trata de ponerse en pie gritando órdenes a diestro y siniestro. Seguramente habrás notado que a menudo las personas más sabias escuchan más y hablan menos. Cuanto menos hablemos, más aprenderemos de quienes nos rodean.
Ya o decía mi abuela: «Santiago, escucha a los demás; que lo que tú conoces ya lo sabes, déjales a los demás que hablen«
CUARTO: Estate presente («en el aquí y en el ahora»)
Ejecutivos, empresarios y líderes de todo tipo suelen tener días cargados de ocupación (y preocupación).
Nos apresuramos a ir de reunión en reunión, participamos en innumerables conferencias telefónicas y rara, rara vez nos tomamos el tiempo para despejarnos y reiniciar para el siguiente punto de nuestra agenda. Simplemente saltamos de una cita a la siguiente.
La mayoría de los estudios muestran que los seres humanos somos verdaderamente productivos solo durante unos minutos cada hora. Sobre todo debido a la cantidad de distracciones e interrupciones que sufrimos.
Ya sea que estemos conversando con un colega en la sala de descanso, en una llamada de un cliente con otros miembros del equipo o dirigiendo una reunión de la empresa, estate presente de manera activa en el momento. Comprométete con quienes te escuchan sin importar cuán trivial creas que puede ser la conversación o el tema de la presentación. De esa manera notarán que te importa.
QUINTO: Trabaja tu inteligencia emocional
Este es un tema que no se puede cubrir en un solo punto, pero vale la pena mencionarlo porque a menudo se pasa por alto o se considera una cualidad poco importante.
La inteligencia emocional no es una cualidad de liderazgo «soft», es imperativa.
Ser consciente de uno mismo, disciplinado, empático y mantener la calma bajo presión son aspectos de la inteligencia emocional que pueden mejorar la capacidad de liderazgo.
Estas competencias emocionales no son talentos innatos sino capacidades aprendidas que hay que trabajar y desarrollar con el tiempo. ¡Así que adelante!
CONCLUSIÓN: Liderar es una tarea compleja pero a la vez apasionante en la que cómo comunicamos puede marcar la diferencia entre que te sigan o no; entre que el equipo se una en pos de un objetivo común o simplemente cada uno «haga la guerra por su cuenta». Y para ello saber comunicar lo que tenemos dentro es un aspecto que no siempre hemos trabajado lo suficiente.
Y para ello hay un Método:
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