Gestos con intención – (qué puedo hacer con mis manos durante mi Presentación)

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Lo que haces con tus manos durante una presentación reduce o amplifica el mensaje que transmites a tu audiencia.

Contenido

Dado lo importante que son los gestos para el impacto de una presentación, es esencial conocer qué movimientos son más efectivos para respaldar tu mensaje.

Para mi, los más eficaces son aquellos gestos que utilizamos con intencionalidad, como por ejemplo, mostrar la palma de la mano abierta en señal de apertura. Este es el más clásico y uno de los que mayor impacto tiene en tu audiencia.

En este artículo vamos a comentar algunos de los Gestos con intención más empleados

Al realizar tu presentación haz que tus gestos con las manos tengan un propósito en lugar de moverlas de forma inconsciente.

Ten en cuenta que a la hora de comunicar un mensaje: «Lo que no suma; resta»

Si mueves tus manos «sin ton ni son» lo que provocarás es confusión; confundirás a quien te esté viendo más que apoyar tu mensaje.

Piensa en un momento en el que las manos de un presentador te distrajeron por completo mientras él hablaba.

¿Recuerdas qué te distraía de sus movimientos? Es probable que haya estado haciendo los mismos movimientos repetitivos una y otra vez, y no recuerdes en absoluto lo que estaba diciendo.

Claramente, este tipo de movimientos repetitivos son un tic nervioso más que un movimiento intencional diseñado para apoyar lo que dice.

Por contra, un movimiento intencional, con un propósito de apoyo a lo que estás comentando: NO tiene precio (comunicativamente hablando)

Piensa en tu presentación como una conversación con tu audiencia, esto te ayudará a sentirte menos nervioso y más confiado sobre qué puedes hacer con tus manos.

Gestos como el ya comentado (palmas hacia arriba) se combinan con un repertorio muy variado que cada ponente desarrolla en función de su estilo. Yo tengo los míos característicos y mis alumnos han ido seleccionando y refinando los suyos poco a poco. Es algo que nos distingue a cada uno de nosotros, como si fuera nuestro ADN-comunicativo.

Te comento alguno de ellos a modo de pequeño kit básico (para empezar):

  • aperturas de los brazos y antebrazos (dan mucho juego en escena),
  • señalamientos con el dedo índice (cuidado aquí con que se vea la palma de la mano para que no resulte tan intrusivo),
  • gestos de fuerza y potencia como el puño o golpear con el puño en la otra mano.
  • el muy extendido OK arriba y abajo para puntualizar nuestro punto de vista (un clásico entre los políticos)
  • como otros más sencillos como tocarnos la cabeza o poner el índice en nuestros labios (en señal de reflexión)
  • o subir los hombros en señal de aquiescencia cuando algo no nos resulta de importancia

Como ves, nada que no hagamos en nuestras conversaciones con nuestras personas más cercanas: Lo «único» que tenemos que conseguir es incorporarlos en el momento adecuado en nuestra presentación. Y para ello hay un Método

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