
Si ya has visto las Técnicas de post anteriores: «Técnica del Contable», la «Técnica de Sócrates», la «Técnica de Jesus Hermida», la «Técnica del Amigo del Alma» y la Técnica de “Charlie Rivel” para comenzar tus presentaciones en publicaciones anteriores, verás que la Técnica de “Bill Clinton” (séptima publicación de la serie) supone otra pequeña evolución, que no es excesivamente complicada de incorporar a tus comienzos de presentación.
Al margen de su tristemente famoso y escabroso «affair» con la Srta. Lewinski, no podemos negar el mérito que supone alcanzar una presidencia de un país como el norteamericano. Algo de mérito a la hora de comunicar se le presupone a una persona que alcanza este puesto en la política estadounidense. Mejor o peor presidente, lo que una inmensa mayoría reconocemos es que era un comunicador excepcional.
De hecho una de sus frases más famosas refleja su especial atención que podía en todos los aspectos relacionados con la comunicación:
«No lo olvidéis: la comunicación es el cincuenta por ciento de la batalla en la era de la información»
Clinton dejó el cargo con el índice de aprobación de final de mandato más alto de cualquier presidente de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, y su presidencia se ha ubicado entre las posiciones más altas en la clasificación histórica de presidentes de Estados Unidos. Es indudable que comunicaba, y además muy bien.
Al aplicar esta Técnica al comienzo de nuestra presentación buscamos combinar las pausas controladas en un mensaje de inicio impactante. Un mensaje redactado con especial precisión para la ocasión, tal y como hacía magistralmente el ex-presidente de los EEUU – Bill Clinton.
Opino que los grandes Oradores dominan con maestría el Lenguaje; las palabras y sus diferentes recursos (antonomasia, prosopopeya, polisínteton, paralipsis, entre otras muchas)
Pero cuando en las formaciones de Presentología, los asistentes me preguntan: Santiago, ¿Cuál destacarías entre todas las virtudes que debe tener un buen comunicador? Aquí mi respuesta es siempre la misma:
Un buen Orador domina el Arte de la Palabra
Un buen Comunicador es además un maestro en el Arte de las Pausas
Dominar el tempo, crear ese suspense y mantener a todo el mundo pendiente de tu siguiente frase: eso, sinceramente es Arte, y cuando lo consigues crea una comunión excepcional con tu audiencia.
Este recurso (que empleaba de forma tan natural Bill Clinton), es un efecto que conseguimos cuando utilizamos una buena entonación de la voz y efectuamos pequeñas pausas en los momentos adecuados.
Mi recomendación es en este punto comenzar tu discurso con una frase que «rompa esquemas«, si puede ser, incluso que choque con alguna «leyenda urbana» que todo el mundo dé por hecha. Algo que cree ese choque y que haga que quieran entender por qué has dicho eso.
En este punto conviene que apliquemos lo que llamo “La Magia de las Pausas”: 1-2-3s de silencio parecen una eternidad (sobre todo para el orador), pero el efecto sobre tu mensaje es tremendo: todo el mundo está pendiente de tu siguiente frase. Y así sigues desgranando tus argumentos e introduces lo que va a ser el resto de tu presentación.
Cuando el mensaje es claro, la efectividad de esta técnica es muy alta, especialmente en lo que se refiere a la creación de una buena interacción entre el orador y su público (Bill Clinton lo ha logrado infinidad de veces).
Como verás supone un punto más de Riesgo ya que al tener que gestionar esas pausas (algo a lo que no solemos estar acostumbrados) te expones tú un poco más a perder su atención si no lo haces bien. Lógicamente el Impacto también sube al arriesgar un poco más.
Espero que intentes ponerla en práctica y aumentar la «mochila» de tus recursos. Si puedo serte de ayuda en estos temas, haz click aquí y comentémoslo