Quizás comiences tu exposición pensando ¿estaré a la altura?

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En 1978, las psicólogas clínicas Pauline Clance y Suzanne Imes, acuñaron el término “síndrome del impostor” al referirse a personas que minimizan sus logros y temen ser descubiertas como un fraude.

En el caso de los oradores que llegan a sufrir de este síndrome, comúnmente comienzan su exposición con frases (dicha o pensadas) como:

  • No merezco este “privilegio” de hablar frente a un gran público,
  • Hay profesionales más capacitados que yo para ocupar este lugar
  • o ¿Quién soy yo para hablar de esto?

Esto son sólo síntomas de algo que está en nuestra mente y que puede que no nos va a favorecer a la hora de exponer