
Hace unos años asistí a una formación en Londres que me dejó doblemente impactado. Me impactó su contenido, la verdad es que muy interesante ameno y aplicable de forma inmediata, pero lo que todavía perdura en mi memoria es la camisa naranja fosforescente que llevaba puesta el ponente. Eso no me lo puedo quitar de la cabeza.
¿Te has parado a pensar alguna vez qué impresión quieres dar a tu audiencia? Si vas a hablar ante un grupo de financieros para solicitar una ampliación de tu línea de crédito, lo normal es que te vistas con traje, con corbata, con chaqueta. Es lo que requiere la etiqueta del momento. Pero si vas a hablar a un grupo de surfistas para convencerles de tu propuesta para el «sufr-tryp» de estas vacaciones, lo normal es que vayas con bermudas y camisa (hawaiana para más señas?)
Y es que tu «envoltorio» denota tu personalidad. Siempre me ha llamado al atención lo acertado de la cita de la famosa diseñadora de moda Coco Chanel, cuando dijo aquello que para mi aplica tanto para hombre como para mujer:
«Viste vulgar y solo verán el vestido, viste elegante y verán a la mujer»
Entonces, ¿Cómo me visto para la ocasión?
Yo para decidir qué me pongo suelo aplicar tres sencillas reglas que me funcionan muy bien:
La Primera: Intenta vestir «un poquito» por encima de lo que esperes lleve puesto tu audiencia: Si ellos van casual, puedes ir casual con una chaqueta informal. Si ellos van formales, tú deberías ir con un traje y así sucesivamente.
La Segunda: Intenta compensar los «Inestetismos» (aspectos que no nos resultan estéticamente perfectos) con algo que los compense. Por ejemplo:
La Tercera: Dentro de lo anterior, sé tú mismo. Intenta encontrar un color, un complemento, una prenda que te distinga y además si puedes, hasta que te identifique con el tema del que les vas a hablar. Yo en mi caso llevo pantalones y chaquetas a juego con el color de cada una de las formaciones (y me ha costado mucho encontrar esas prendas con esos colores exactos)
En resumen, aquella camisa naranja abrió en mi una nueva perspectiva relacionada con la comunicación. Brian (ese era el nombre del ponente) con su aparición fosforescente me llevó a descubrir otra nueva «palanca» a la hora de comunicar con potencia tus mensajes.
A partir de entonces, en aquellos casos en los que dudo qué ponerme, siempre recuerdo esa sencilla frase de «sólo tienes una única oportunidad para causar una buena primera impresión» (no la desperdicies)
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