Cómo negociar bien y no quedarte estancado en tu carrera profesional

 Negociar en el trabajo es una habilidad vital para progresar Profesionalmente – si lo lo que deseas es no quedarte estancado en el mismo trabajo durante dos décadas, agotándote y perdiendo interés en lo que haces.

Quizás no lo veas en ese momento, pero cuando negocias un nuevo puesto de trabajo o un nuevo proyecto empresarial, debes ambicionar algo más que un mero salto salarial. De hecho, por mi propia experiencia resulta clave no conformarse con sólo lo que la otra parte te ofrezca; debes de pensar en lograr un equilibrio entre el trabajo y tu vida personal; entre la satisfacción en tu vida personal y tu progreso en tu carrera profesional.

Qué negociar para más allá del “vil metal”
Piensa más allá de la cantidad y la calidad. Negociar más allá del simple dinero significa invertir en tu carrera a futuro apuntando la brújula en una dirección diferente. ¿Qué tal un horario de trabajo flexible, o quizás oportunidades de viajar, o un variado desarrollo profesional o quizás un mejor título?.

Párate un instante a pensar antes de comenzar la negociación: ¿Qué necesitas ahora y qué aumentaría tu satisfacción laboral en el futuro? ¿Eres padre y quizás te gustaría trabajar en casa unos días a la semana? ¿Qué más quieres aprender además de las tareas relacionadas con el trabajo? ¿Deseas representar más a la compañía en ferias comerciales y desarrollar negocio abriendo oportunidades en diversos ámbitos y culturas?

Necesitas definir qué es lo que deseas y elaborar un plan de negociación apropiado. Eso significa entender lo que es importante para ti y también para la empresa, para que puedas plantear beneficios mutuos. Tus solicitudes deben ser razonables y aumentar su satisfacción laboral a ambos lados de la mesa, tanto para ti como para el empleador.

De hecho, puedes y debes negociar cada vez más aspectos conforme vas ascendiendo en cada una de las etapas de tu carrera profesional. Es algo que te ocurrirá a lo largo de toda tu vida, pero tu capacidad de negociación va reconfigurándose a la par que cambia tu perfil profesional:

  • Está claro que si eres una persona que se incorpora a sus primeros trabajos siempre tendrás mucho ánimo y mucha flexibilidad en esas primeras etapas. Mi recomendación es que en esa situación no tengas miedo a pedir y asumir responsabilidades. Incluso diría más: pide un mentor que te ayude a hacerlo bien y aprende de la experiencia de los demás. Nadie nace enseñado y el binomio aprendiz-maestro es un clásico que funciona muy bien.
  • Durante la mitad de tu carrera profesional, seguramente ya has ganado algo de experiencia y ya has ido desarrollando poco a poco lo que llamamos las 3-C’s profesionales: (Conocimiento-Contactos-Carácter) y en una negociación puedes pedir más flexibilidad o incluso opciones de trabajo que acopen mejor con tu vida personal.
  • Como empleado senior, las 3-C’s ya serán patentes en tu trayectoria profesional. Un cambio de proyecto en estas etapas profesionales suele venir originado porque hay una empresa que valora alguna (o varias de ellas). Bien eres un profesional con una experiencia dilatada que te permitirá ahorrar tiempo y errores, bien conoces a las personas adecuadas que facilitarán los negocios, o bien tienes los nervios templados y posees la experiencia en momentos en los que otras personas pierden el control de la situación. En cualquier caso la experiencia es un grado y es el momento de ponerla en valor a la hora de negociar.

Y es que según la revista Forbes existe un Ciclo que todos los profesionales seguimos en nuestro trabajo. Te lo explico en este video titulado “¿Se acabó la luna de miel profesional?”:

 

5 Consejos que te ofrezco para que lleves a cabo una Negociación Profesional Exitosa
Lo primero y más importante de todo: Nunca, nunca jamás entres en una negociación a ciegas y sin prepararla. Necesitas tomarte el tiempo necesario para definir lo que deseas, necesitas determinar si es razonable tanto para ti como para la empresa, y desarrollar un plan de negociación con demandas y concesiones.

He aquí 5 consejos que a mi me gustaría haber conocido anteriormente y que me hubiesen ayudado mucho a la hora de realizar algunas de mis negociaciones (qué bien lo veo ahora “a toro pasado” ;-)):

  1. Define exactamente lo que quieres (de antemano). Decide qué es lo más importante para ti ahora: un título más importante o más flexibilidad, y enuméralas en orden de prioridad. Encuentra datos para respaldar cada solicitud, y determina cuál tiene la mayor cantidad de pruebas detrás de tu solicitud. Si por ejemplo buscas trabajar desde casa, cita el hecho de que el 43 por ciento de los empleados trabajan parcialmente desde su hogar en estos días. Haz hincapié en que la empresa ahorra dinero al utilizar menos recursos como papel y electricidad, etc. Solicita y apuntala tu solicitud con datos sólidos
  2. Míralo desde la perspectiva del empleador. Asegúrate de ver lo que estás proponiendo pero visto desde la perspectiva de tu empleador. ¿Qué ventajas y desventajas puedes sugerir para que la propuesta sea más atractiva? Si tienes en mente plantear un horario flexible, mira a ver qué ganará la empresa por permitirte tener un horario más flexible. Míralo desde su perspectiva y te aparecerán nuevos ángulos de negociación.
  3. Practica dilo en voz alta y muestra confianza. La práctica hace maestros. Escribe un guión, pero no lo memorices y tampoco te adhieras religiosamente a él. Puedes hacer uso a algún material de apoyo para ayudar a presentar tu caso, pero lo mejor es mostrar seguridad y aplomo con tu discurso y argumentación. Dilo en voz alta para que puedas oírte y observa su lenguaje corporal cuando lo digas. Algunos consejos muy báscos pero muy importantes: Descruza tus brazos y piernas. Grábate y escuchate. Obtén feed-back de otros y fuerza que te digan qué ven en ti y cómo te ven.
  4. Recuerda que las negociaciones son simplemente otros tipo de conversaciones. Las negociaciones no son sino otra versión del famoso “elevator pitch” (el discurso del ascensor). Puedes crear estrategias y organizarte su contenido de una manera muy similar. Pero recuerda que las negociaciones son conversaciones, son un toma y daca por o que un aspecto de tu propuesta puede ser derribado, y ello no significa que la negociación haya terminado. Pregunta qué haría la propuesta más atractiva para él o qué es lo que la empresa necesita de ti en este aspecto. Escucha activamente las preocupaciones del otro y ayuda a encontrar soluciones que sean beneficiosas para los dos. Esto puede obtenerse en una sola reunión, o quizás puede que tome más tiempo – Don’t panic si no sale a la primera!.
  5. Conecta con la otra persona a nivel personal. Has de intentar averiguar cuáles son los intereses de la persona que tienes delante. ¿Qué le importa a él?. No esperes que te lo cuente de buenas a primeras: Pregúntale tú también. Y eso sí: sé transparente sobre los motivos y comparte información abiertamente para generar confianza y ayudar a que la negociación sea exitosa. Te expones, claro que sí, pero si no tienes nada que ocultar, la otra persona percibe un signo de apertura que facilita tremendamente la negociación.

Para terminar me gustaría citar las palabras de uno de mis primeros jefes (que para mi fue un mentor durante varios años que no he olvidado en mi carrera profesional): “Santiago, el dinero te ayudará a mantener un techo sobre tu cabeza y te permitirá poner la comida en tu plato, pero eso sólo no va a mantenerte satisfecho siempre en tu carrera profesional”.

Hoy sólo puedo decir que sí, que tenía mucha razón, y desde estas líneas le estoy muy agradecido. Es por eso que mi recomendación es la de que (independientemente de tu edad y de tu experiencia), encuentres ese algo más que te haga “tilín” que simplemente el “vil metal”: Porque cuando lo encuentras, entonces es cuando estás preparado para negociar por un proyecto que te ilusione y que te permita crecer personal  y profesionalmente con él. (¡Ahí es nada!)

 

En nuestro Post con Píldoras REKAPP del próximo miércoles trataremos sobre Productividad y analizaremos los 10 perfiles profesionales que no deben faltar en tus equipos de trabajo. Seguramente cuentes ya con algunos de ellos, pero seguramente te interese descubrir cuáles son los que te faltan

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